Mi historia sobre cómo vencí el cáncer
Actualizado: 15 dic 2020
¡Hola querida!
Hoy quiero compartirte una historia muy personal, contarte un poco de la experiencia de enfermedad y salud que tuve hace 8 años por éstas mismas fechas. ¿Por qué? Porque creo que es una buena forma de conectar contigo, de que me conozcas mejor y de poder contribuir con mi aprendizaje porque tal vez pueda ayudar a otras personas que estén pasando por una situación similar.
Esta historia comenzó en noviembre del año 2012, yo tenía 35 años, fui a una consulta ginecológica y me encontraron un pólipo en el cuello del útero. El médico especialista me sugirió extirparlo para analizar si era maligno. Me explicó que me lo podía extirpar en ese momento, pero que había riesgo de tener una hemorragia, me puso como ejemplo que era similar a cortar un dedo de la mano. Yo armada de valor, decidí que me lo quitara en ese instante en el consultorio, no fue en un quirófano. Mientras el ginecólogo hacía el procedimiento, nosotros veíamos todo el proceso en una pantalla a todo color, fue muy impresionante, mi esposo estaba conmigo y casi se desmayó. Yo oraba y estaba mentalizada a que todo iba a salir bien, a que no iba a tener hemorragia, me repetía afirmaciones y daba órdenes a cada una de mis células para que realizaran su trabajo. El médico, la enfermera, mi marido y yo quedamos asombrados porque al cortar el pólipo solamente fluyeron dos gotas de sangre. ¡El médico no lo podía creer! Yo sí creía y tenía la

confianza de que todo saldría bien porque tenía fe, puse en práctica algunas técnicas de PNL (Programación Neuro Lingüística) que ya había aprendido y durante todo el proceso yo trabajé con mi mente y mi cuerpo como un equipo.
Pasaron algunos días, y recuerdo perfectamente que después de salir de mi trabajo me fui a una plaza comercial mientras esperaba la hora para que comenzaran mis clases de inglés y entonces fue cuando recibí una llamada del médico para informarme sobre el resultado del análisis del pólipo… ¡lamentablemente éste había resultado ser maligno! Al escuchar eso sentí que se me bajó la sangre, me quedé helada, sentí miedo y angustia. Me sugirió que realizáramos otro análisis más específico para corroborar el resultado y me recomendó ir con un ginecólogo oncólogo.
Y efectivamente, poco después se comprobó que tenía cáncer. El ginecólogo me dijo que el siguiente paso era realizar una histerectomía (extracción del útero). Yo, a esa edad todavía tenía la esperanza de tener hijos, y quitarme la matriz significaba renunciar a ese deseo tan anhelado por mi esposo y por mi pues ya teníamos 10 años de casados y sin hijos, obviamente dije que no. Otra vez yo, con fe en Dios, con todo el valor, determinación, convicción y confianza en mi cuerpo… decidí que no me extirparan la matriz porque estaba segura de que yo sanaría.
Inmediatamente comencé a realizar cambios de hábitos, modificaciones en mi alimentación, trabajé mi mente con pensamientos positivos, afirmaciones, decretos, etc. No fue nada fácil, había días que lloraba al platicarlo y que tenía miedo, pero pudieron más mis deseos de sanar. Tampoco fue sencillo, porque como ya sabes en diciembre hay abundancia de comida y bebida en reuniones sociales, posadas, celebraciones, etc. Yo estaba tan firmemente decidida con mi meta de sanar, que yo me las ingeniaba para comer y beber solamente lo que a mí me hacía bien, aunque se me antojaran todos esos deliciosos platillos que se preparan en la temporada navideña y que me encantan. Y además, mis conocimientos en nutrición también me ayudaron mucho para lograr mi objetivo.
Gracias a Dios, algo maravilloso fue que siempre estuve rodeada de increíbles personas… mi esposo, mi familia, mis compañeros de trabajo y amigos que me ayudaban y apoyaban. Y esto fue lo más valioso, siempre les estaré muy agradecida.
Se acercaba el final de diciembre y me tocó ir con otra especialista (que en este momento no recuerdo el nombre de su especialidad) me revisó y tomó muestras para analizar. Durante la revisión ella estaba muy sorprendida y me comentó que… ¡todos mis tejidos internos se veían muy bien, sanos, normales y que internamente me veía como de 15 años!
¡Siiiiii! ¡Estábamos felices y agradecidos!
¡Había vencido el cáncer y sanado en muy poco tiempo! ¿Parece increíble verdad?
¿Y sabes qué fue lo mejor? Fue que tres años después para éstas mismas fechas ya tenían 1 mes de nacidos mis hermosos gemelos (y ésta será otra historia).
Mi aprendizaje en toda ésta situación fue: que factores intangibles como tener fe, creer, confiar, la actitud positiva y los pensamientos tienen un gran poder para hacer que nuestro cuerpo sane. Y por supuesto que también la alimentación y nutrición jugaron un papel muy importante en mi proceso de sanación.
¿Me permites un consejo? ¿Si? entonces te sugiero y te animo para que vayas a tus chequeos médicos con frecuencia. Yo había ido a mi chequeo de rutina en enero y para el mes de noviembre ya tenía ese pólipo crecido. No te dejes para después, que tu salud y tu bienestar sean tu prioridad.
¡Gracias por leerme!
Me encantaría saber ¿Te identificas con alguna parte de mi historia? ¿Conoces a alguien que esté pasando por alguna situación similar? Te invito a compartirles mi experiencia.
Eres libre de dejarme un comentario con tu historia y/o aprendizajes, me encantará leerte.
NOTA: Mi intención con el contenido de éste blog es informar y no pretendo que sustituyas el tratamiento o consejo de tu médico, la forma en la que uses ésta información queda bajo tu total responsabilidad.
Con cariño,
Lucy García
Nutrióloga y Health Coach
¡Por tu bienestar y salud!

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